Cuando tienes la posibilidad de ver a una persona trabajar en directo, puedes adentrarte en su mente y alma y así, entender mejor su proceso creativo.
Presenciar la clase magistral de un artista plástico aporta todo esto, a la vez que conocimientos teóricos y técnicos muy valiosos fruto de un gran dominio derivado de la experiencia, y que se aderezan con un montón de matices propios que hacen que cada obra refleje un lenguaje artístico personal.